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SJS: ¿Qué lo hizo interesarse en hacerse realizador? JM: ¡Toda la culpa es de mi madre! Mi madre era una cinéfila tremenda y comenzó a llevarme al cine cuando yo era un bebé. Ella decía que yo nunca lloré — solo miraba asiduamente a la pantalla... SJS:¿ Dónde estaba ese cine? JM: Crecí en Palma Soriano, un pequeño pueblo de la provincia de Santiago de Cuba. Está en la parte oriental de la isla, más conocida comúnmente como el Oriente de Cuba. Había un cine móvil que venía y proyectaba películas en una sábana frente a un almacén. Cuando tenía 8 o 9 años de edad comencé a ver películas clásicas de Kurosawa, de Fellini, cine soviético— todos los clásicos. La que me impresionó primeramente fue Los malos duermen bien (1960) de Kurosawa. Fue la que verdaderamente me cautivó y me hizo decirme a mí mismo: "Tengo que dedicarme a esto." SJS: ¿Y cómo comenzó a perseguir su sueño? JM: Era imposible estudiar cine en Cuba: en esa época no había escuela de cine. Tenías que ir a la universidad y estudiar humanidades o literatura. Un día decidí que haría una película, aunque no sabía cómo iba a hacerla. Un amigo me vendió una cámara de 8mm por un precio ridículamente bajo... y comencé simplemente a filmarlo todo, Mis amigos solían escapar a un río cercano y yo empecé a filmarlos. Teníamos cerca de 11 a 14 años en esa época. Es verdaderamente prominente en esa parte del país que las primeras experiencias sexuales son con animales— yeguas, chivas, gallinas. Aventuras de adolescentes. Ese pietaje se perdió... ¡mis amigos están muy contentos por eso! Muy malo, pues podría haber sido un buen documento acerca de cómo es la vida adolescente en ese lugar. Fue filmada sin ningún conocimiento cinematográfico, pero es divertido hablar de ello. A esa edad yo solía ir solo al cine porque mis amigos no estaban interesados. Por ejemplo, cuando quise ver Tiburón sangriento (Jaws), le dije a un amigo: "¿Por qué no vamos a ver Tiburón sangriento?" y él me dijo: "No, voy al parque con mi novia." Yo era el único que no tenía novia, así que me quedaba más tiempo para el cine. Porque ninguna muchacha se interesaba para nada en mí, mi pareja era el cine. SJS: ¿No fue usted entrenado en Rusia? JM: Fui a La Habana para estudiar educación y bellas artes: tenía que estar en La Habana porque nada pasaba con respecto al cine en Oriente. Así que llegué a La Habana para estar más cerca de lo que era posible hacer en cine, pero no se presentaban oportunidades. Entonces me enteré de que había unas becas especiales para gente vinculada con el ejército para estudiar cine en Rusia. (Soy hijo de un mayor del ejército). Finalmente me enviaron a la escuela en Moscú después de tomar el examen dos veces... hubo mucha mierda antes de que me dejaran ir... Tenía 19 años, y estuve allí 15 meses. Lo que más aprendí en Rusia es cómo mirar el cine, cómo apreciar dónde está situada la cámara— todos los elementos técnicos. Y también estudié allí actuación. Fue la época más feliz de mi vida. La única vez que me sentí completamente libre para hacer lo que quería hacer, sin que a nadie le importara. SJS: ¿No se sintió como un extranjero en tierra extraña? JM: ¡No! Ellos allí querían a los cubanos. Fue una época tan emocionante. El capitalismo estaba a punto de invadir a Rusia, y estaban llegando allí todas esas cosas a las que nunca antes yo había estado expuesto. Todos esos directores estaban haciendo cine raro que nunca había experimentado— directores polacos, directores japoneses... SJS:¿Cuándo comenzó a interesarse en el género de horror? JM: Desde que era un niño las películas de horror me asustaban realmente. Me encanta eso. Las películas clásicas de horror... ¡hasta las malas! Aún recuerdo cuando vi Kronos (1957). Y La guerra de los mundos (1953) era una de mis favoritas: la manera en que las máquinas se movían en esa película me hacía cagarme de miedo. SJS: ¿Quiénes son algunos de sus realizadores de horror favoritos? JM: Robert Wise por The Haunting (1963). James Whale. Romero. Tobe Hooper. Cronenberg. También me gusta Jodorowsky— Soy como un experto en él. Me encanta verdaderamente El Topo (1970)… SJS: ¿Y en cuanto a los europeos? JM: Jess Franco primeramente. Y Bava, Franju, Argento, Fulci, entre otros. SJS: ¿Y en casa? ¿Cómo ha sido la situación allí en lo que atañe al cine cubano de horror? JM: ¡Creo que lo que es horroroso en el cine cubano es lo malo que es! [Risas.] En el sentido de que es demasiado contemplativo y superficial, hablo del más reciente. Es para exportación más que para otra cosa. Hay algunas películas cubanas muy viejas que tal vez contengan algunos elementos de horror, como La serpiente roja [1939, dir. Ernesto Caparrós], el primer largometraje sonoro cubano; aunque con cierto aire vernáculo. Pero desde 1959 no ha habido nada— nadie ha hecho una verdadera película de horror en Cuba. Desgraciadamente, la idea utópica de un Nuevo Cine Cubano que comenzó en 1959 era muy idealista—se trabajó para negar el género, el viejo cine y otras cosas—e hizo mucho daño. Había directores que quizás querían hacer películas de género, pero como sabían que no podían obtener apoyo, acabaron haciendo películas que eran apologéticas y que realmente no provenían de lo que sentían. Películas acerca de la "realidad," cubana, que no era lo que realmente querían hacer. Por esa razón las películas eran malas, o simplemente tontas. En la animación los directores tuvieron mejor suerte, porque la animación les permitía un poco más de creatividad. La gente pudo hacer cosas realmente divertidas con el género y la animación. Hay muchos directores en Cuba que les gustaría hacer horror, pero son cobardes. Se filma tan poco. Tienen que esperar tanto entre un proyecto y otro y están tan desesperados por filmar que a veces se involucran en proyectos donde no les va el alma—que realmente no les gustan—y el resultado es malo. Las obras resultantes son "seguras." No provocan ni molestan a nadie, pero, como resultado, son insignificantes. Y cuando hablo de provocar hablo de transmitir sensaciones. SJS:¿Qué me dice de los elementos de horror en su propia obra? JM: No creo que haya hecho películas de horror "puras". He hecho películas que contienen elementos de horror. Mi verdadero interés es en realidad lo horrífico, pero eso es más amplio que el horror: son todos los elementos oscuros de la naturaleza humana. SJS: ¿Así que no es genérico? ¿No hay preocupación de hacer algo convencional para encajar dentro de una categoría particular? JM: Realmente no. Si hubiera un proyecto específico del que me habría enamorado y que realmente requería que permaneciera dentro de un género, seguramente lo haría. Pero mi énfasis principal es disfrutar el proyecto y hacerlo tener integridad. Y tratar de provocar una sensación. Si la sensación es de horror, fantástico: ¡Me encanta provocar miedo en el público! Pero la idea principal es solo hacer sentir al público. Cuando estoy haciendo una película hago lo que siento que es correcto. No siempre estoy pensando conscientemente, "Estoy haciendo esto para hacer que el público sienta esto en este momento." Es más orgánico que eso. Proviene de lo que yo creo que debo hacer en ese momento específico como director. No soy el tipo de artista que crea algo para tener un efecto. Lo hago porque me siento bien cuando lo estoy haciendo. Y después, una vez está hecho, tiene su vida propia, y con frecuencia tiene en realidad un efecto sobre la gente. SJS:¿Pero a usted le gusta el hecho de que tenga un efecto?. ¿Considera usted que eso crea algún conflicto¨? JM: Realmente estoy pensando en mí mismo cuando hago mis películas; estoy pensando en lo que estoy sintiendo, que lo estoy disfrutando. Es un problema: haces las cosas porque las sientes. No siempre sabes si van a funcionar. Estás realmente feliz cuando funcionan. Pero realmente estoy pensando en si funcionan para mí. Me gusta explorar temas de sexo y muerte y el espectáculo sangriento. Esos son temas que siempre interesan al público, pero son temas que me han interesado desde que era un niño y por esa razón sigo explorándolos, no porque vayan a interesar necesariamente a otras personas. SJS: Además de la violencia y de los elementos de horror en sus películas, hay claramente un esfuerzo por excitar a la gente. Y hay también humor... ¿Así que esto es también parte de ello? JM: Los cubanos tienen muy buen sentido del humor. Hacen películas cómicas sobre sus propias tragedias. Todos estos temas recurrentes....sexo, muerte... en mi obra, los relaciono con mi infancia. Yo era un niño tímido. Muy tímido. A pesar de que mi padre siempre fue realmente claro conmigo en lo referente al sexo, que es algo bueno y nada de qué avergonzarse. Siempre estuve obsesionado con las mujeres, mujeres desnudas. Cuando niño invertí muchas energías en conseguir pornografía, en particular, revistas pornográficas, que, a propósito, son aún ilegales en Cuba. Cuando tenía dieciséis años fui arrestado por poseer revistas porno, llamaron a mis padres, tu sabes, por tener gustos lascivos(risas). SJS: ¡Me alegro de que se sienta cómodo al hablar de esto! Basándome en sus películas, me sorprendería si usted se sintiera embarazado al hablar de algo. Y debemos llegar a eso: la naturaleza confesional del material, y la presentación no-explotadora de la sexualidad, la masturbación... todo está más o menos ¨allí¨. JM: A veces me gustaría realmente que mis películas fueran más explotadoras, jugar con eso, ver cómo es, porque estoy tan influenciado por Franco y todos esos tipos de directores. Pero mi obra realmente no sale así. No pongo las escenas de sexo para que la gente diga: "Vaya. Qué tipo más loco está allá en Cuba." Todo lo que sale en mis películas proviene de un sentimiento precoz... una experiencia precoz importante que tuve en un naranjal siendo adolescente púber, cuando una muchacha fue a besarme y yo huí de la escena. Las mujeres frecuentemente aparecen en mi obra como monstruosas y amenazantes. SJS:Pero en Culpa (ver Molina’s Culpa, 1993) es el hombre el que mata a la mujer. ¿La hace esto diferente a sus otras películas, las posteriores? JM: Son historias diferentes, contextos diferentes, pero es realmente la misma mujer. Siempre hay una mujer que aparece y cambia la vida del hombre. Siempre hay un elemento sexual. El hombre de Culpa nunca había tenido sexo, se había dedicado a la oración y a la masturbación divina. Entonces aparece esta mujer... él nunca la hubiera matado si ella no hubiera producido un cambio en su vida. En Fría Jenny [el segmento de Dolman 2000 (2000) que consta de tres partes, dirigido por Molina], la vida del tipo está más o menos jodida. Aparece una mujer como un rayo de luz, pero entonces ella tiene una especie de influencia que produce un empeoramiento. Ella no está realmente allí... ella no está realmente viva. SJS: ¿Puede explicar el final de Fría Jenny?¿Qué es lo que pasa? Hay una mujer que visita una y otra vez el apartamento de este hombre. Es como humorístico, en realidad, ella pide prestadas todas las cosas de él. Por último tienen sexo y ella se va. Al final, él sube para encontrarla, pero ella parece que ha estado en coma durante largo tiempo. Sin embargo, es ambiguo, porque ella sigue aún agarrando un pequeño osito que él le había dado... JM: Está inspirada en una historia que aparece en muchas culturas diferentes. Aparece una mujer—aparece pidiendo botella o algo parecido (depende del país)—y ahí hay un romance. En cuanto el hombre se enamora y va en su busca, resulta que ella lleva veinte años muerta. Es la doncella fantasma que resulta no estar viva Es la película mía que más le gustó al público cuando exhibí mi obra recientemente en Miami... Fueron solo tres personas divirtiéndose con una cámara, sin planificación alguna. Esto me demostró que el ver muchas películas te ayuda realmente mucho como director. Mis amigos querían mostrar que podíamos hacer algo bueno, barato y rápido. Tan bueno como algo planificado y hecho con mucho más dinero. SJS: Usted mismo tiene un papel protagónico en Fría Jenny. ¿Cómo es dirigirse a sí mismo como actor? JM: Es extraño. Es divertido, pero muy extraño. ¡Porque no sé hasta más tarde si estoy haciendo un buen trabajo! Así que me vuelvo dependiente del fotógrafo mientras filmamos. Siempre le pregunto: ¨¿Lo hicerealmente bien?" Y él me sigue diciendo: "Sí, lo hiciste bien." Pero no me siento satisfecho con ello y digo: "Hagámoslo otra vez"— ¡y lo hago cada vez peor! SJS:Volvamos a Culpa por un momento.¿Cuál es la sinopsis de esta película? JM: La manera en que la defino… es sobre un hombre completamente dedicado a su fe, pero de una manera perturbadora. Por accidente llega a conocer a una prostituta, lo que trae como resultado un inesperado y apasionado encuentro. Todo tiene lugar en un pueblecito que está plagado por la violencia: hay un asesino en serie suelto que mata mujeres jóvenes. La idea era poner juntos en la misma habitación a dos personas de mundos totalmente diferentes. La historia comienza realmente cuando llegan a la casa del hombre, porque entonces los dos personajes empiezan realmente a revelarse. Fue completamente intencional plantearlo como una tragedia. Puedes decir desde el principio que alguien va a morir como resultado de este encuentro. Realmente, cualquier persona del público puede decir desde el principio que él la va a matar, porque él está tan reprimido y ella es tan... abierta. SJS: Excepto que mucho antes ella parece una tentadora—ella se burla de él, se ríe de él—y parece tan capaz como él de hacer algo malo. Quizás hasta más que él. JM: Lo que ella es capaz es de inventar cosas. Cuando ella cuenta la historia de cómo se volvió prostituta nunca sabemos si está contando la verdad o burlándose de él. SJS:¿Cómo fue la recepción de Culpa en Cuba? JM: Apareció en varios festivales nacionales con mucho éxito. La gente estaba sorprendida con ella, no pensaban que un cubano hiciera algo como esto. En Camagüey la Iglesia Católica escribió una carta de protesta a un importante crítico después que él exhibió Culpa en el Taller Anual de Críticos de Cine Cubanos. Pero yo dije: "¡Miren, yo no creo en Dios, no puedo ser culpable!" SJS: En algunos momentos, las escenas de sexo parecen casi hardcore… JM: ¿Y qué? ¿Cuál es su pregunta? SJS: No hay pregunta. ¡Solo lo estoy mencionando! JM: Es un homenaje al cine hardcore. Yo sé que es fuerte dondequiera, pero ha llegado la hora de cambiar todo eso. SJS: Molina’s Test (2001). Esta película parece mucho más avanzada técnica y estilísticamente que sus obras anteriores. JM: Sí, técnicamente es mucho mejor. Pero pienso que estoy perdiendo el impulso que tuve una vez. No es que carezca de la misma pasión, es solo que tomó tanto tiempo terminarla. Tomó cuatro años hacer Molina’s Test. Cuando conseguimos todo para hacerla, yo estaba menos interesado que lo que había estado originalmente. Despertar tu pasión de nuevo es complicado. Pero espero que usted pueda ver en la película que es apasionada. Lo que más me gusta de Test es la escena en el bosque de bambú cuando el sol se está poniendo. No es más que un pequeño soto de bambú. ¡Detrás hay una cafetería! En general, los realizadores están muy atados a la idea de la locación, de localizar. Eso lo aprendí de Orson Welles… y de Jess Franco. Puedes filmar una cosa en Suiza, una cosa en Nueva York, editarlas juntas y hacer que parezca como que lo hiciste todo en un solo lugar. Entiendo claramente que no necesitas gastar tanto tiempo y dinero buscando la locación perfecta. SJS: Esta película me recuerda mucho al David Cronenberg temprano, Shivers (1975) y Rabid (1977) en particular. Al final, todo el mundo termina convertido en zombie, pero la vida simplemente...continua. Es muy ambiguo en lo que respecta a lo que sucederá cuando la historia termine. ¿Qué le sucede a la joven pareja después que la película ha terminado? Es interesante pensar sobre esto. Supongo que la vida simplemente continua para ellos. JM: Pero no es la misma, es una vida diferente la que continua. Ahí es cuando comienza su verdadera vida, al final de la película. Hasta ese momento ellos realmente no se conocían entre sí. Todo había sido muy superficial.... SJS: Muy romántico… JM: Pero un romance moderno. No en el verdadero espíritu del romanticismo. En cierto momento, durante la reedición de la película, empecé a hablar con mi editor y a preguntarle: "¿Qué historia estamos contando realmente aquí?" Lo redujimos a esta idea de una historia de amor trágica, una pareja que piensa que la vida es de una manera, pero realmente es de una manera completamente diferente... Lo que más me interesó fue dejar a la pareja como una pareja de zombies, convertirlos en zombies. Para que el público pensara: "¿Bueno, qué les va a pasar ahora?" Y estarían claros de que esa gente no es la misma. SJS:¿Usted piensa que la película es pesimista o cínica? Comienza con una atractiva joven pareja, ambos integrantes de la cual afirman que morirían uno por el otro. Pasan por una ordalía—quizás sea fantasía, quizás sea provocada por las drogas, lo que sea—pero al final resulta que ellos no morirían uno por el otro. Esto podría considerarse que significa una pérdida de inocencia—ellos dejan de tener ideal alguno acerca de lo que es el amor—pero también que esta es la realidad de las relaciones, que la gente en última instancia no está dispuesta a hacer el último sacrificio. En este sentido, la película parece desromantizante. JM: Sí, es una desromantización. Pero no refleja necesariamente mi propia visión del amor: yo creo mucho en el amor. Pero la película intentaba provocar esas preguntas. Si hago una película totalmente romántica, a nadie le va a importar... ¡nadie va a querer ver mi versión de Romeo y Julieta! Sería mucho más interesante si, al final de la obra, Julieta se despierta, ve a Romeo muerto y dice: "¡Comemierda! ¿Por qué hiciste una cosa tan estúpida?" y entonces va y tiene sexo con el cura. SJS:¿Cuál fue la idea detrás de la pareja china, la cual estoy seguro que la gente encontró muy cómica e inesperada en este contexto? JM: Estoy fascinado por China. Siempre lo he estado. ¡El cine de Hong Kong es el mejor cine del mundo! Así que estaba interesado en la idea de hacer a los villanos chinos: es como un homenaje. Juego con el estereotipo clásico del villano chino, desde Fu Manchú en adelante. Pero para hacer mío propio ese estereotipo, transformarlo a través de mi propia visión. Lo que me molesta ahora, después de haber hecho la película, es que los dos personajes chinos son demasiado similares. Me hubiera gustado que fueran más diferentes. Sería mucho más interesante si ellos encarnaran un conflicto entre sí. Si, por ejemplo, cuando el Sr. Wong le dice al protagonista masculino: "Puedo probarte que tu amor no es reaI," Madame Tsu hubiera adoptado la posición contraria. Pero, sabe usted, mirando hacia atrás… Tal vez la próxima vez tenga la previsión de hacer a los dos villanos más complementarios, más interesantes como pareja. Esto simplemente me muestra que aún tengo mucho que aprender. SJS: Esta pareja, a la que usted se refiere como los villanos, pero que a mí no me parecen particularmente malos...parecen ofrecer la posibilidad de una especie de apertura a nuevos reinos de la experiencia sexual. Tanto sexualidades no tradicionales como diferentes compañeros. Y eso es muy liberador. A este respecto, Molina’s Test es precisamente lo contrario de cínica. JM: Es cómico: en Cuba, cuando alguien se abre sexualmente, ¡decimos que está "desaguacatado" ! En ese sentido sí, ellos no son villanos, porque la joven pareja está fascinada por ellos y las posibilidades que ellos ofrecen. A la pareja la abren todas esas nuevas sensaciones. Pero esa misma fuente de conocimientos trae también sufrimiento. Ven que todo no es tan romántico como ellos pensaban primeramente. SJS: Pero podría ser más emocionante...¿A propósito, cuál fue el presupuesto para esta película? JM: $3000 (US). ¡Nunca vi ni diez centavos del mismo! SJS: Después de conversar con alguna profundidad sobre unas cuantas de sus películas, ¿Cómo caracterizaría usted su estilo como director? JM: ¡Me encanta esta pregunta! No creo realmente que tenga aún algún estilo. Me gustan ciertos planos en las películas. Frecuentemente pasará algo en una película... Me encantará realmente cierta imagen... y me diré a mí mismo: "Voy a poner esto en lo mío. Voy a transformarlo para hacerlo mío propio, pero estará inspirado por este plano." Por lo tanto, mis películas son una acumulación de planos que me han gustado en otras películas. Desde luego, yo los llevo más allá del plano original: No transpongo simplemente el plano. Así es como definiría mi estilo si tuviera que hacerlo: un amor hacia la referencia. Para mí el cine es totalmente referencial. Y ciertamente, el estar viendo películas constantemente me ayuda a hacerlas mejores. Es posible que tenga una manera particular de contar una historia. Pero creo que eso se debe al puro volumen de imágenes que he almacenado, tomadas de otras películas y que salen por sí mismas, involuntariamente. Tengo un storyboard que casi nunca uso. Cada vez que estoy en una locación lo boto. Pongo la cámara dondequiera que mi intuición me diga que la ponga. Cuando el productor viene y me dice: "Tenemos una hora para filmar veinte planos" , yo digo: "Bien, voy a filmarlo en cinco planos." Y sale mucho más interesante en cinco planos que en veinte. SJS: ¿Entonces usted prefiere tomas más largas? JM: Los planos largos están bien siempre y cuando no se tornen aburridos. Lo que tienes que saber es dónde cortar...dónde parar de filmar. Las películas tienen que tener un ritmo— la acción no puede parar nunca. SJS: ¿Cuál es el próximo proyecto que usted tiene en mente, o en el que usted esté trabajando ahora mismo? JM: El próximo proyecto inmediato es una versión altamente sexualizada de Little Red Riding Hood(La Caperucita Roja). Con elementos de Lolita. Voy a filmarlo en vídeo digital. No quiero hacer nada más en 35 mm hasta que tenga la seguridad de que puedo terminarlo correctamente. Tengo en la gaveta un proyecto llamado "Pánico en la Catedral" que es una especie de variación de Jekyll y Hyde. Ese me encantaría realmente hacerlo. Es verdaderamente una película de horror... horror sexual. El lado oscuro de la naturaleza humana: ¡desaguacatada! Sería un largometraje de ficción, un punto de partida para mí. Yo se lo presenté al Instituto de Cine de Cuba y e dijeron que era muy bueno, pero que no estaban interesados en producir esa "clase" de películas.. Si puedo reunir tan siquiera financiamiento mínimo, lo haré. Pero probablemente tendré que ser el protagonista, ya que no podría permitirme pagarle a los actores. SJS: Usted ha hecho mucha actuación. ¿En cuántas películas ha estado? JM: En más de 90 cortometrajes y 6 largometrajes. Soy el graduado de la Escuela Internacional de Cine y Televisión que más ha sido filmado. SJS: ¿Cuál es su posición actual en la Escuela? JM: Soy Jefe del Departamento de la Escuela llamado " Integración Cultural ." Tengo la responsabilidad de traer todos los profesores extranjeros, de crear un cronograma de eventos, de manera que podamos estar seguros de que hay una vida rica en el campus. Y asegurarnos de que los estudiantes estén expuestos a lo que está pasando en Cuba desde el punto de vista cultural. Y también a veces imparto clases. SJS: A juzgar por la abundancia de referencias y homenajes en sus películas, parecería que sus gustos son increíblemente amplios y variados, que usted no hace distinciones firmes entre el cine de alta y de baja calidad, entre el arte y la basura, etc. ¿Es eso exacto? JM: Estoy totalmente de acuerdo con usted. Eso se percibe en mis películas. Yo aprendo más de las películas malas que de las buenas. SJS: ¿Por qué es eso? JM: Las malas te permiten comprender lo que no debes hacer. Pero hasta en las películas malas a veces ves algo involuntariamente de parte del director que realmente te asombra. Y piensas: "¿Cómo una idea tan brillante, un plano tan brillante, provienen de esta persona que carece de talento?." Y es entonces cuando me pregunto: "¿Qué puedo tomar de esto?". Este texto es parte de FEAR WITHOUT FRONTIERS: THE HORROR CINEMA ACROSS THE GLOBE, volumen de próxima aparición en la editorial inglesa FAB Press. Traducción autorizada por el autor. |