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Presentando a Monika Treut PDF Imprimir
escrito por Redacción de Miradas   
 

Hablar de la cineasta Monika Treut (Mönchengladbach, Alemania, 6 de abril de 1954) es sumergirse desde el espectro cinematográfico en el tema del sadomasoquismo y, más ampliamente, en el de las relaciones de poderes que redundan en la sexualidad femenina.

Su primera aproximación al asunto fue con su tesis doctoral para la conclusión de sus estudios de literatura y ciencias políticas en la Universidad de Phillips, Marburg, sobre la representación femenina en la obra de dos autores tan polémicos como el Marqués de Sade y de Leopold von Sacher-Masoch, que luego sería publicada en Alemania, Austria y Suiza bajo el título La mujer cruel: la imagen femenina en la obra de Sade y Von Sacher-Masoch.

Precisamente este interés la llevó a dirigir en 1985 su primera película Seduction: the cruel woman (Verfuhrung: die grausame frau), inspirada en una novela del propio Sacher Masoch, La Venus de las pieles, donde se presenta además una mirada al lesbianismo. Desde este película y más tarde reafirmado en obras siguientes como en The virgin machina (Die Jungfrauenmaschine, 1988) y My father is coming (My father is coming - Ein bayer in New York, 1991) se puede verificar las constantes en la obra de Treut: el sexo, la construcción del género, la condición femenina, así como todas las variantes sexuales consideradas minoritarias o desviadas (homosexualidad, transexualidad, masoquismo, dominación...).

Su acercamiento al mundo del cine había comenzado desde mediados de los años 70 escribiendo teoría cinematográfica, aún sin poseer una formación académica al respecto, hasta que en 1984, junto a su gran colaboradora y directora de fotografía de muchas de sus películas, Elfi Mikesch, fundó la productora cinematográfica Hyena Filmproduktion, título simbólico que alude no sólo al carácter dominante en la manada de la hembra de esta especie, sino también porque se trata de un animal que se alimenta de los restos abandonados por otros depredadores y, según la ensayista Colin Richardson, así podría definirse la vida de un director de cine independiente. Con Hyena Films, la preocupación fundamental ha estado precisamente en mantener la independencia total del producto final.

Luego de su experiencia en Erotique (1994), coproducción internacional en la que participa con su corto Taboo parlor, hasta el momento única aproximación de la autora al cine de Hollywood y su trabajo de mayor presupuesto, Monika reafirmó su condición underground: "Mi experiencia en Hollywood fue realmente devastadora. Durante la producción de la película Erotique, con Lizzie Borden y Claire Law, todas mis pesadillas se hicieron realidad. Fue increíble, era la primera vez que contaba con un presupuesto decente y no tuve más que problemas. Así que me dije: ya basta, adiós. Ahora me dedico a la producción de documentales de bajo presupuesto. Me he vuelto underground porque quiero disfrutar y conservar mi independencia. Cuando una idea me ronda por la cabeza pienso si es posible contarla a través de un documental y si lo es, simplemente lo hago, sin necesidad de darle mil vueltas".

Esta expresión desde el documental había tenido su iniciación con la emblemática Female misbehavior (1992), compilación de cuatro cortos rodados entre 1983 y 1992 sobre algunos comportamientos ("malos") femeninos interpretados en la clave del acostumbrado feminismo de su directora: Bondage (1983); Annie (1989), con la actriz porno Annie Sprinkle; Dr Paglia, un retrato de la controvertida crítica feminista Camille Paglia; y Max (1992), donde describe la historia de una mujer lesbiana, Anita, para convertirse en Max Valerio, un hombre heterosexual.

Después de su colaboración en un nuevo proyecto colectivo, Danish girls show everything (Danske piger viser alt, 1996), sus próximos trabajos continuarían en la vertiente documental: Didn't do it for love (1997), un documental sobre la vida de Eva Norvind, una noruega que se convirtió en estrella sexual clase B de películas mexicanas, luego se dedicó a la prostitución, donde conoció a los más importantes políticos mexicanos, y años más tarde se mudó a Nueva York para convertirse en una dominatrix profesional, y actriz conocida del circuito porno; Gendernauts (1999), donde explora diferentes formas de transformación personal, y Warrior of light (Kriegerin des lichts, 2001), donde se aproxima a la figura de la artista brasileña Yvonne Bezerra de Mello y su notoria labor en defensa de los niños mendigos de Río de Janeiro.

Su más reciente proyecto es una coproducción entre Hyena Films y la televisión pública de Taiwán, titulado Tigerwomen grow wings, en el cual presenta a diferentes mujeres taiwanesas de varias generaciones: la cantante de ópera Hsia Yue-she, la reconocida escritora Li Ang, la directora teatral Peng Ya-ling, la joven directora Cheng Yin-jung y la controvertida profesora y activista feminista Josephine Ho.

La construcción de la identidad y el género han sido y son componentes esenciales del cine de Treut. Sus personajes, reales o ficticios, se encuentran frecuentemente inmersos en un proceso de transición entre la identidad que les ha sido impuesta (por la naturaleza, por la sociedad, por la educación recibida...) y la que ellos desean construir para sí. "No podemos explicarlo todo diciendo ‘esto me pasa por ser hombre' o ‘esto me pasa por ser mujer'. En un mundo ideal", señala Monika, "todos deberíamos poder ser ambas cosas o al menos escoger lo que cada uno quiere ser. ‘Hoy me apetece más ser un hombre'. Sería divertido".

La propia autora resta importancia a su propia condición homosexual, aunque su carrera aparece catalogada como cineasta lesbiana en el filme de Marc Maucerie: Lavender Limelight: Lesbians in Film (1997): "El New York Times me define como una directora feminista y lesbiana... Es bastante estúpido que sigan utilizando esas etiquetas. Creo que en Europa las cosas son distintas, ser homosexual ha dejado de ser algo extraordinario, al menos en Alemania, Holanda o los países escandinavos. Nunca he ocultado que soy lesbiana; aquí todo el mundo sabía que Fassbinder era gay y nunca se le dio importancia. En vez manifestarnos en la calle nos dedicamos a rodar películas, a veces recurrimos a personajes homosexuales y a veces no".

En cuanto al llamado "cine de mujeres", la directora lo considera algo propio del pasado, de los años setenta u ochenta: "Cada vez hay más directoras de cine, pero no todas ellas se centran en argumentos que se refieran a la mujer, ¡y me parece bien! Ahí tienes a Catherine Bigelow, que es una directora de éxito que trabaja para Hollywood, a Jane Campion en Australia, o a muchas otras directoras de Europa o Asia".

Su obra ha sido reconocida en diferentes ocasiones. En 1993 recibió el Premio John Babuscio, entregado por el Instituto Británico de Cine y películas suyas han premiadas como My father is coming, que obtuvo el premio a la mejor película y el premio especial del público del Festival de Turín de 1991; y Gendernauts, que alcanzó en 1999 el Oso especial del Jurado del Festival Internacional de Berlín y el premio especial del público del Festival de Cine de Sao Paulo.

Casi como regreso a sus orígenes, Monika también ha patentado su mirada a través de ensayos y en conferencias y seminarios que ha impartido en universidades de Estados Unidos, Canadá o Austria.

Festivales de todo el mundo como el Cambridge Film Festival (1991), el Espoo International Filmfestival, Helsinki (1992), el International ILGA Filmfestival, Lisboa (1998), el I Festival de Cine Ciudad de Mexico (1998) o el Women's Filmfest, Bologne (2000), han realizado retrospectivas de su obra.

 

Edición: Sandra del Valle

 

 
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