| Germaine Dulac: Femenino corazón de la vanguardia |
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| escrito por Redacción de Miradas | |
![]() Descrita por sus contemporáneos como una mujer intensa, independiente, rebelde y perseverante, Germaine Dulac fue primero periodista, escritora y crítica de teatro. Llegó al cine hacia 1914, con Soeurs ennemies, que realizó cuando contaba poco más de treinta años. Había decidido abandonar el periodismo y crear su propia compañía cinematográfica, al lado de su esposo de diez años, Albert Dulac, y de la guionistas Irene Hillel-Erlanger. Formó parte de la primera generación realmente ambiciosa de cineastas franceses, aquellos que fueron los primeros, como grupo, en escribir ensayos proclamando que el cine era un arte comparable a la poesía, la pintura y la música. Emergió como figura líder del movimiento impresionista francés con Ames de fous (1917), La fête espagnole (1919), que tenía guión de ese otro vanguardista que fue Louis Delluc, La mort du soleil (1929), y sobre todo con su obra maestra, La souriante Madame Beudet (1923), basada casi por completo en las fantasías del personaje principal y su evasión imaginaria de un aburrido matrimonio, que fue la primera película registrada en la historia del cine que se enfoca desde el punto de vista sicológico de una mujer.
En estos filmes, Germaine Dulac intentaba poner en práctica las teorías de Ricciotto Canudo (el primer gran teórico del cine como arte séptimo) y del propio Delluc, respecto a la “cinematografía integral”. Dulac, como los demás impresionistas (Delluc, Epstein, Gance), influidos por el arte postsimbolista, y por la narrativa de Proust y de Gide, cultivaban un conjunto de recursos para representar los estados interiores de los personajes: sobreimpresiones y otros efectos ópticos, cortes muy abruptos, movimientos subjetivos de cámara, planos detalles que implican disociación del personaje y, sobre todo, presentaron alternativas al montaje continuo y narrativo, subordinando los factores temporal y espacial del montaje a los rítmicos. El montaje rítmico de la Dulac y los impresionistas influyó muchísimo posteriormente incluso en el cine narrativo de René Clair, Alfred Hitchcock y Serguei Eisenstein, en los musicales de Busby Berkeley, en el japonés Ozu y, por supuesto, en Resnais y Godard.
A finales de los años veinte, también formó parte de la llamada segunda vanguardia del cine francés con La coquille et le clergyman (1927), filme importantísimo para los surrealistas e inspirado en Antonin Artaud, que resulta abiertamente antinarrativo, completamente desligado de la causalidad y muy influido por la pintura del italiano Giorgio de Chirico. Realmente, Dulac estaba haciendo filmes impresionistas antes que apareciera el famoso Manifiesto (1924) de André Breton, pues el impresionismo cinematográfico francés se tornó surrealismo a través del propósito de hacer coincidir, tan completamente como fuera posible, la forma narrativa con la agitación de la conciencia de un personaje. Llamativa es la insistencia de los impresionistas, primero, y de los surrealistas después (varios cineastas comparten credenciales en ambos movimientos), en describir recuerdos, sueños, fantasías y estados mentales.
Otras obras firmadas por Dulac, y de fuerte vocación experimental, fueron los llamados estudios musicales: Thèmes et Variations (1924), Disco 927 (1928), a partir de Chopin, y Arabesque (1929), a partir de Debussy, más cercanos del cine abstracto o cine puro, pues se esforzaban en demostrar la afinidad, o mejor, el paralelismo, entre expresión musical y cinematográfica.
En los filmes de la segunda etapa y en sus escritos teóricos, su meta era alcanzar el cine “puro”, en libertad de toda influencia literaria, teatral, e incluso de otras artes visuales. Por tanto, habló de filmes “construidos musicalmente”, o de “filmes hechos de acuerdo con las reglas de la música visual”. No obstante, la Dulac pensadora era mucho menos ingenua de lo que a veces podía parecer su obra: “El vanguardismo, que es necesario en el arte y en la industria, es un fermento de vida y contiene el germen de las generaciones futuras. Es progreso. Pero tras el cine industrial y el cine de vanguardia, el cine sin adjetivos. Este solo es el verdadero”.
Dulac también participó activamente en el desarrollo de los cine clubes a lo largo y ancho de Francia, a mediados de los años veinte. El sonido puso fin a sus experimentos y a su carrera como directora, aunque desde 1930 hasta su muerte, en 1942, estuvo a cargo de la producción de noticiarios, France Actualités primero, en Pathé, y luego en Gaumont. De modo que “el caso Dulac” ha sido, para los historiadores del cine, un verdadero problema de categorización, pues incursionó con éxito en el realismo sicológico, el simbolismo con importantes matices surrealistas, el filme por episodios, e incluso el documental directo.
Sobre el séptimo arte, Dulac escribió uno de los análisis más lúcidos y sucintos de su evolución durante las primeras tres décadas: “Primero fue un medio fotográfico de reproducir el movimiento mecánico de la vida; después, la agrupación de fotografías animadas alrededor de una acción compuesta y ficticia, abandonando el ángulo vital para enfocar únicamente el ángulo literario; acto seguido, se pasó de la narración puramente arbitraria y novelesca a la anécdota envuelta en formas realistas, y a los sentimientos llevados a proporciones estrictamente verdaderas y humanas; inmediatamente se presenció la lógica de un hecho, la exactitud de un cuadro, la naturalidad de una actitud, constituyendo la armazón de la nueva técnica cinematográfica; más tarde, se pensó en fotografiar lo inexpresado, lo invisible, lo imponderable y, por encima de los hechos, se dibujó una línea armoniosa de sentimientos para dominar gentes y cosas: de ahí, lógicamente, advino la película sicológica, con la descripción de las impresiones interiores múltiples y contrarias en el transcurso de la acción misma, ya que los hechos pasaban a ser la consecuencia de un estado moral”. (J. del R.)
Relación de algunas de las películas más importantes que realizó Germaine Dulac, de las cuales se conservan íntegras solo dos: La souriante Madame Beudet y La coquille et le clergyman:
Soeurs ennemies (1915)
L’ouragan de la vie (1916)
Ames de fous (1917)
La fête espagnole (1919)
La belle dame sans merci (1920)
La mort du soleil (1921)
La souriante Madame Beudet (1923)
Le diable dans la ville (1924)
Thèmes et Variations (1924)
Ames d’artiste (1925)
La folie des vaillants (1926)
L’invitation au voyage (1927)
La coquille et le clergyman (1927)
Disco 927 (1928)
Arabesque (1929)
Le cinema au service de l’histoire (1937)
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