| Cine digital ambulante |
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| escrito por CNA | |
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El proyecto CNA, siglas de Cinéma Numérique Ambulant, es una asociación con sede en Benin (Ouidah), Níger (Niamey), Malí (Bamako), y sostenida en Francia por una gran parte de contribuyentes, profesionales del cine y el audiovisual. Su acción se basa en el intercambio y en la implicación colectiva, con el objetivo principal de contribuir a la distribución y difusión de películas (mayormente africanas) en África, justo en las regiones donde no existen organizaciones ni infraestructura para estos fines. Con este propósito, el CNA asegura la formación de técnicos y responsables que se encargarán de descubrir a un público que muchas veces no lo conocía, el invento de los Lumiere. Dicho de otra manera: favorece la emergencia de un nuevo público.
Dada la escalada exponencial y planetaria de las capacidades de transmisión de imágenes y textos en esta era de la comunicación y la información, en África también se ha registrado el progreso de la televisión, la radio y de internet. Es preciso aclarar que este proceso se caracteriza por una fuerte inequidad y por limitarse a las zonas urbanas. El cine itinerante ha demostrado su eficacia en África y en muchas otras regiones. La falta de salas de exhibición adecuadas es la causa de que el cine ambulante se imponga cada vez más como un concepto absolutamente moderno. En las nuevas tecnologías se encuentran las respuestas esenciales al problema que plantea la pobreza de las estructuras de difusión en África.
En ocasión de estos itinerarios, el CNA participa en campañas de información y colaboración con organizaciones gubernamentales o no gubernamentales en temas tales como la higiene, la salud, la prevención del SIDA, el paludismo, o la lucha contra la pobreza, además de favorecer el acceso a la cultura mediante el cine, apreciado ello como un momento de fiesta y de apertura al mundo. El CNA se inscribe en el empleo de los medios de comunicación dirigidos al cambio de comportamiento, desde una óptica progresista y humanista, a través de la exhibición de filmes documentales y de ficción, especialmente dirigidos a las poblaciones rurales.
A través de estas unidades móviles de proyección, instaladas fundamentalmente en Benin, Níger y Malí, se busca consolidar la sinergia entre el cine de ficción y los filmes educativos que traten problemas como la salud, la educación, la higiene, los derechos de las mujeres y de los niños, entre muchos otros. También se aspira a colaborar con los ministerios implicados en estos temas, los patrocinadores, las ONG y colaboradores privados, de modo que la acción se mantenga de modo sistemático, y ejerza algún efecto en la lucha no solo contra la pobreza extrema, sino frente al éxodo a las ciudades, el vacío cultural, la ausencia de horizontes y de información.
Lo ligero de la tecnología digital permite cumplir cualquier propósito. El advenimiento del video digital y del DVD en particular permite realizar proyecciones, en óptimas condiciones técnicas, en los poblados y aldeas más distantes de las principales vías de comunicación.
El equipamiento consiste en un video proyector, lectores de DVD y VHS, un grupo electrógeno, una pantalla de 4 x 3 metros, sonido y un vehículo, todo ello manejado por animadores locales (un responsable, un técnico proyeccionista y un chofer) formados y asalariados por el CNA,
Cada equipo de personas ha elaborado un circuito de diez aldeas, situado en un perímetro razonable alrededor de una de ellas, de modo que los responsables puedan permanecer en alguna de ellas. Cada aldea recibirá una visita quincenal del CNA, con una programación distinta en cada ocasión. De modo que se requerirán unos cinco meses para terminar un circuito de diez aldeas, y luego se elabora un nuevo circuito de otra decena de aldeas.
La actividad del CNA va conformando un público potencial en las zonas rurales, con el convencimiento de que la calidad del digital no tiene por qué reservarse a las salas de vanguardia en Los Ángeles, París o Londres. Las facilidades de utilización de los nuevos soportes parecen particularmente adaptables a condiciones difíciles, y por ello han significado un paso de avance en la distribución en varios países africanos.
Las temporadas de exhibición del CNA se organizan en dos partes: una primera en la cual se difunden filmes educativos, o de sensibilización, que suministran colaboradores como la televisión y otras asociaciones e instituciones. Estos filmes son realizados por cineastas africanos y producidos en África, suelen construirse en el género de ficción-documental y permiten el acceso al medio de numerosos jóvenes talentos. En la segunda parte, más cultural y de distracción, se presenta un filme popular, prioritariamente africano, cuyos derechos de exhibición hayan sido adquiridos por el CNA. Con este nuevo público, tales filmes adquieren un sentido nuevo, en tanto abordan los temas que conciernen y confrontan las sociedades africanas de hoy. Para paliar las barreras lingüísticas, cada responsable-animador emplea un micrófono durante las proyecciones y, de acuerdo con su humor del momento, puede traducir, resumir, explicar o comentar, con el fin de comunicarse con el auditorio.
Por supuesto que las exhibiciones son gratuitas. El equipamiento se instala en medio de la aldea y la gente acude espontáneamente, sobre todo los niños, pero también los padres, incluso asisten vecinos que llegan después de caminar muchos kilómetros. Sin embargo, el servicio del CNA conlleva una discusión previa con los dirigentes de las comunidades, que deben comprometerse con el cuidado y resguardo del equipamiento, y con elementos mínimos como sillas o esteras. Este compromiso colectivo con el proyecto es lo único que puede asegurar su permanencia. Si alguna aldea no cumple con tales requisitos mínimos, el CNA la excluye de su circuito y no regresa más.
Instalado en Benin en 2001, la primera unidad del CNA alcanzó en tres meses cerca de diez mil espectadores, solo durante la etapa de prueba sobre el terreno, para comprobar la pertinencia del proyecto. Fue al año siguiente que comenzó de veras la acción del proyecto, y a finales de 2005 ya funcionaban seis equipos: dos en Benin, dos en Níger y dos en Malí, y habían alcanzado más de dos millones de espectadores.
Son cuatro los factores que han garantizado la resonancia del proyecto: la seducción de la gran pantalla, la resonancia de los filmes elegidos, el descubrimiento e iniciación de un público casi virgen, y la evolución del comportamiento en comunidades antes olvidadas por completo.
La notable calidad de las imágenes en proyecciones sobre una gran pantalla (el CNA se niega a mostrar filmes estropeados o demasiado exhibidos) ha gozado de gran éxito en comunidades cuya historia y cultura se inscribe menos en tradiciones escritas que en la oralidad y el gesto. De modo que uno de estos filmes implica fuertemente al espectador, hasta ahora desconocedor de tal espectáculo, e instaura una simpatía física, visual y auditiva muy diferente a la que se establece con la televisión o con otra pequeña pantalla.
Los filmes africanos alcanzan por este medio su público natural, de modo que se incrementa al sensibilidad y el criticismo respecto a los grandes temas del cine africano: corrupción y burocracia, subdesarrollo económico y social, saber y educación, el lugar de la mujer y de los niños, las prácticas negativas y tradicionales, la relación entre tradición y modernidad. Los filmes elegidos suelen operar de manera original, bien lejos de normas estandarizadas, elementos de apertura al mundo, en constante batalla contra la ignorancia y la pobreza, y a favor de la democracia y el desarrollo sostenible. La madurez del público es cada vez más perceptible, pues se han suscitado debates espontáneos al final de las proyecciones, sin que disminuya el ambiente de convivencia sana y festiva propiciado por estas exhibiciones.
El concepto del CNA de visitar unas diez veces cada aldea, con programaciones diferentes, ha revelado gran eficacia pedagógica. En el plano cultural, puede constatarse una evolución cualitativa en las capacidades del espectador para leer mejor los filmes, y para aprehender y comprender sus dimensión metafórica, y así mantenerse mejor preparado para enfrentar cualquier tipo de imágenes con las que pueda enfrentarse en el futuro. El conocimiento del cine africano, además, provee de un sector de público fiel a las producciones nacionales.
La llegada del CAN a las aldeas es una fiesta, un evento excepcional, y cualquier dificultad ocasionada por la inexperiencia de los espectadores en organizar este tipo de veladas, se supera de inmediato. La timidez y prudencia con que fueron acogidas las primeras proyecciones desaparecieron rápidamente, dejando su lugar al entusiasmo. Incluso, numerosas aldeas han modificado sus hábitos sociales, y los horarios de trabajo, sobre todo de las mujeres, para adaptarse a los del CNA. En general, las personas que se encargan de suministrar estas proyecciones son respetadas y apreciadas, pues se ha instaurado un clima de confianza, al tiempo que se cuestionan ciertas prácticas y tradiciones que los filmes colocan en tela de juicio.
Traducción: Joel del Río
Este texto fue tomado de un folleto promocional. Los contactos del CNA son como sigue: CNA Francia : Mail : contact@c-n-a.org. 144 rue Normandie - 94700 Maisons-Alfort. Tél. Fax. : + 33 (0)1 43 75 63 26.
CNA Bénin : Mail : contact@c-n-a.org. Ouidah - Mail : ouidah@c-n-a.org. Tel : + 229 23 34 16 45. Cél. : + 229 97 60 88 09. Site internet : www.c-n-a.org.
Natitingou - Mail : natitingou@c-n-a.org. Tel : + 229 82 14 52 Cel :+ 229 03 97 16.
CNA Niger : Mail : niamey@c-n-a.org. Niamey - Tel: +227 75 30 94. Cel : + 227 99 71 00 - + 227 80 68 91.
CNA Mali : Mail : bamako@c-n-a.org. Bamako - Cel : + 223
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